
En la línea de producción, la estabilidad del área de fundición depende de si el vidrio resultante es limpio y plano, o bien si contiene defectos que generan estrés térmico. Una vez que el material fundido sale del horno, necesita un calor constante y uniforme para poder ser procesado mediante formas, doblado o templado. Cuando el elemento calefactor cumple con esta función, la viscosidad del material se mantiene dentro de los límites adecuados, permitiendo que la línea de producción siga funcionando sin problemas.
Lo importante no es solo que el elemento calefactor caliente, sino también cómo lo hace. Utilizamos infrarrojos de onda corta para dirigir la energía directamente sobre la superficie del vidrio. Esto reduce las pérdidas por convección y acorta el tiempo necesario para lograr una distribución uniforme del calor. En la práctica, se puede alcanzar el punto de temperatura deseado en 6°C/s, manteniendo una uniformidad de temperatura de ±3°C a lo largo de toda la longitud del vidrio.
La densidad de potencia se ajusta entre 35 y 45 W/cm², de modo que se satisfaga la demanda de calor del área de fundición, sin generar puntos calientes. El resultado es un campo térmico más uniforme, menos desviaciones en los bordes del vidrio y menor riesgo de fracturas posteriormente.
Una temperatura constante significa un comportamiento consistente del vidrio. Las transiciones entre diferentes procesos son más rápidas, las líneas de templado y doblado funcionan con mayor eficiencia, y disminuyen los rechazos debido a una calefacción irregular. El consumo de energía también disminuye, ya que el elemento calefactor alcanza rápidamente el punto de temperatura deseado y lo mantiene sin necesidad de ajustes constantes. Además, diseñamos la geometría y los terminales del elemento calefactor de modo que puedan ser reemplazados fácilmente, sin tener que modificar la configuración general del área de fundición.
Hay algunos puntos importantes a tener en cuenta: es necesario adaptar el elemento calefactor al diseño del área de fundición. La distancia entre el elemento calefactor y los materiales refractarios y reflectantes afecta directamente la uniformidad del calor; por lo tanto, es importante verificar las dimensiones de montaje y la compatibilidad de voltaje antes de instalarlo.
Se espera una vida útil más corta del elemento calefactor si se mantienen temperaturas superiores a 1200°C, o si se somete al elemento a choques térmicos repetidos debido a cambios bruscos en la temperatura. Es preciso mantener el encapsulamiento del elemento limpio y sellado para evitar la entrada de polvo. Un reflector sucio o un flujo de aire obstruido pueden dispersar el calor y alterar la distribución térmica.