
En el caso de los acristalamientos estructurales, la curación del sellante no puede tratarse como algo pasivo. Este proceso determina la resistencia de los bordes y la resistencia a las condiciones climáticas a largo plazo del conjunto completo. Cuando el calor no es uniforme o se genera de forma demasiado lenta, la reticulación del material no se completa. La adhesión entre los componentes se vuelve riesgosa. Y los problemas que surgen? Aparecen meses después. Hemos diseñado este sistema para lograr una curación uniforme, sin necesidad de compensar por zonas calientes o frías.
La tecnología utilizada consiste en infrarrojos de onda corta, ajustados para coincidir con la capacidad de absorción del sellante y la emisividad de la capa de recubrimiento del vidrio. El módulo envía energía directamente hacia el sellante, permitiendo que este alcance rápidamente la temperatura adecuada. La geometría del reflector asegura que el campo térmico sea uniforme a lo largo de toda la superficie de sellado. La potencia generada se ajusta según la velocidad de producción y la geometría de las juntas, sin necesidad de suposiciones. Esto permite una curación reproducible, sin sobrecalentar los recubrimientos PVD adyacentes ni someter al vidrio temperado a estrés excesivo.
Este sistema se integra fácilmente en los procesos de fabricación de vidrio: templado, doblado, secado de recubrimientos, laminación y sellado de vidrios aislantes. En el caso de los acristalamientos estructurales, el tiempo necesario para la curación disminuye, la profundidad de curación permanece estable y se reduce la cantidad de defectos en los bordes. El consumo de energía también disminuye, ya que el calor va directamente a donde es necesario, sin pérdidas por convección ni tiempos largos de calentamiento.
La instalación es sencilla, ya que se trata de un reemplazo directo. Pero es importante que la lámpara esté alineada correctamente con la trayectoria de sellado. La distancia entre la lámpara y el sellante debe mantenerse dentro de unos límites específicos, para evitar que la intensidad lumínica varíe. Es necesario mantener el encapsulado de cuarzo limpio y controlar la temperatura de la lámpara, para evitar que se dañe debido a paradas bruscas en la línea de producción. Si se cumplen estas condiciones básicas, se obtendrá un rendimiento estable, turno tras turno.